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El barniz interno de las latas protege 100% el contacto del alimento con el metal

El barniz interno de las latas protege 100% el contacto del alimento con el metal

Los envases metálicos son los más apropiados para contener alimentos y bebidas, esto debido a las bondades de sus materiales.  Los materiales con que se elaboran las latas son básicamente acero para alimentos y aluminio para bebidas, esto quiere decir que son los materiales más resistentes y que debido a sus condiciones moleculares y físicas no permiten la porosidad del envase aún y cuando éstos reciban algún impacto involuntario.  Los alimentos dentro de una lata están protegidos del contacto con el metal por una capa o barniz recubrimiento de grado alimenticio y aprobado por la FDA (Food Drugs Administration) en Estados Unidos. El barniz cumple su función de proteger una superficie metálica debido a las siguientes cualidades:

– Resistencia térmica y química. El recubrimiento resiste la agresividad química del alimento (acidez) y evita cualquier alteración de sabor y pérdida de integridad del envase.

– Adherencia. Tiene buena adherencia al sustrato metálico y al barniz aplicado interiormente.

– Flexibilidad. Presenta la suficiente flexibilidad para resistir las operaciones de pestañeado y expansión de los cuerpos, la formación de cuellos y cualquier golpe que deforme el cuerpo de la lata.

Los recubrimientos o barnices utilizados por la industria de alimentos son de tipo organosol, debido al elevado contenido en sólidos, pueden lograrse films de hasta 10-14 g/m2 de película seca, lo que los hace muy flexibles permitiendo altos grados de deformación. Se suelen aplicar dos capas, una de tipo organosol sobre un recubrimiento epoxifenólico, ya que éste último mejora las propiedades resultantes y facilita el desempeño de la resistencia del material.

Actualmente los envases metálicos son considerados mundialmente como los contenedores de alimentos más seguros e inocuos. Debido a sus características, son previsores de la ingesta de un producto descompuesto, ya que al presentarse una  reacción química del alimento en proceso de descomposición, automáticamente la lata se manifiesta y adquiere una deformación de abombamiento que alerta al consumidor sobre el estado del alimento, permitiendo así una prevención en la ingesta y evitando un problema de salud, que no sucede con otros materiales de empaque como el vidrio, cartón y plásticos, por lo que los enlatados se han ganado el titulo de envases inteligentes.

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